La UE mueve ficha con los dividendos: el potencial ahorro para el inversor

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Cuando un inversor español compra acciones de una empresa francesa y cobra su dividendo, Francia practica una retención antes de que el dinero llegue a su cuenta. Después, esos rendimientos también tributan en España. Y aunque los convenios internacionales evitan que el inversor soporte una doble imposición superior a la que le corresponde, recuperar el exceso retenido en origen puede convertirse en un proceso largo, complejo y, en ocasiones, poco rentable.

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